Tierras y medios para el cultivo de marihuana
Los medios de cultivo son lo que comúnmente venimos a llamar tierra. Desde la tierra que se puede aprovechar de una maceta vieja hasta la más sofisticada mezcla inorgánica usada en cultivos hidropónicos en los que el alimento es suministrado de forma medida en el agua a través de ingeniosos sistemas de riego automatizado . En un primer sistema no se querrá utilizar algo tan complicado, pero tampoco algo de tan pocas garantías. Todo lo que se use debe estar esterilizado y no se deben utilizar tierras viejas ó provenientes del exterior, pues pueden tener plagas, (se puede hervir la tierra aunque es muy trabajoso). Las mezclas para plantas de interior que venden empaquetadas suelen estar esterilizadas. (Debe indicarlo). Lo ideal es hacerse uno la propia mezcla comprando los materiales por separado. Podríamos definir tres características básicas de los materiales a utilizar en una mezcla para cultivar marihuana: 1. Nutriente, que aporte los elementos que la planta necesita para su desarrollo. 2. Retenedor de agua, que permita que el agua sea absorbida o sé a adhiera a su superficie 3. Aireador drenador, que permita que el agua drene con facilidad y evite que la mezcla sea muy compacta. El medio ideal estaría compuesto de una mezcla que combinase bien los tres elementos. Los diferentes medios de cultivo se dividen en orgánicos e inorgánicos: Materiales Orgánicos Sustrato vegetal: “tierra” preparada para plantas de interior basándose en materia vegetal en descomposición. Tiene mucho alimento y también retiene mucha agua, pues le añaden retentores de humedad. Por si sola no tiene buena aireación ni drenaje, pero es un buen nutrientes para añadir a la mezcla. Turba de spagnum: excelente nutriente y retentor. La mayoría de las turbas que se comercializan, son de spagnum, y es uno de los componentes de los preparados para plantas antes mencionadas. Humus de lombriz: es literalmente producto de lombrices de tierra. Es un gran nutriente y un elemento idóneo para una mezcla. No retiene la humedad con facilidad. Aplicando una labor de humus por encima de la mezcla mantiene seca la superficie, pues al regar flota y vuelve a posarse al ser absorbida el agua. Abonos orgánicos: están compuestos de materia orgánica de origen animal (estiércol) ó vegetal en descomposición. Hay varios tipos, el “steer manure”, el “compost”, etc. Son excelentes nutrientes pero no suelen estar esterilizados (pueden llevar huevos de insectos, esporas o semillas de malas hierbas). Su olor no es muy agradable y no posee un gran drenaje. Existen preparados esterilizados de igual origen que nos darán más garantías. Pueden hacer muy compacta la mezcla si se usan en exceso. Materiales Inorgánicos Muchos de estos materiales fueron ideados como aislantes para la industria y luego vistas sus características, fueron utilizados en jardinería. Algunos de ellos deben ser manejados en mojado, pues el polvo que desprenden es nocivo. Ninguno de los materiales que describiremos a continuación contiene nutrientes. Perlita: vidrio expandido, forma pequeños gránulos blancos, que se desmenuzan al presionarlos. Es muy ligera y drena muy bien el agua aunque permite que una parte de esta se adhiera a su irregular superficie. Aporta una buena aireación. Es un gran componente. Manejar mojada. Vermiculita: mica expandida al calor. Retiene el agua en sus fibras, en gran cantidad permitiendo a la vez una buena aireación. Es muy ligera pero no permite un gran drenaje. Es un aislante térmico y se comercializa en tres tamaños, el más fino se usa para germinación y clonación como medio principal. Los más gruesos se usan en las mezclas. Manejar mojada. Arlita: bolas de arcilla expandida que permiten una gran aireación y un buen drenaje, aunque retiene algo de humedad. Se utiliza en las mezclas y como fondo de drenaje. Lava o piedra volcánica: tiene las mismas características que la arlita, pero pesa mucho más. Quizá retenga más humedad pues su superficie es más porosa. Arena gruesa: de la que se usa en jardinería, para acuarios, o incluso de la que se usa en construcción, aunque debe ser lavada. Tiene las mismas características que la vermiculita pero con mayor drenaje y mucho más peso. Lana de roca (rockwool): también es un aislante termo-acústico. Es fibra de vidrio de color amarillo. Se utiliza como medio único en hidropónicos y no suele formar parte de las mezclas. Retiene el agua y permite buena aireación lo que hace que sea un buen medio de germinación. La lana de roca tiende a dosificar el agua por lo que es conveniente regar con un PH bajo para equilibrar y añadir al agua el alimento. Es un medio muy práctico si se usa con conocimiento, y sería un primer paso en el cultivo de plantas sin tierra (hidroponico). Las mezclas propuestas a continuación llevan entre un 40-50% de materia orgánica y un 50-60% de inorgánica, evitando tener que abonar en las primeras semanas. Los materiales inorgánicos son reciclables, e incluso las mezclas si se las limpia de raíces y se les añade nueva materia orgánica. 3 Partes de (humus de lombriz, turba y/o substrato) a elegir o combinar. 2 partes de (perlita, arlita o piedra volcánica) 1 parte (vermiculita o arena) Es muy conveniente añadir una taza de polvo de dolomita (carbonato de calcio y magnesio) por cada 10 litros de mezcla, ayuda a estabilizar el PH y aporta magnesio de forma lenta, cosa que conviene para el desarrollo de la planta. Si no se dispone de dolomita, se pueden añadir sales de magnesio. Otras mezclas podrían ser: turba-perlita o turba-arlita al 50%, se podría usar humus en vez de turba o combinar los cuatro a partes iguales. En definitiva toda mezcla tiene que cumplir las cualidades antes mencionadas, variándolas ligeramente en función de lo asiduo que se quiera regar o del tamaño de los recipientes.
Los trips son una de las plagas más habituales dentro de los cultivos de cannabis, especialmente en los cultivos de interior y en invernaderos, aunque cada vez son más los casos de infección en cultivos en exterior. Los trips son los insectos alados más pequeños que existen y ello se debe en gran medida a su facilidad de contagio. En su etapa adulta tienen forma alargada, las hembras suelen medir 1,2 mm de longitud y los machos 0,9 mm, con dos pares de alas plumosas replegadas sobre el dorso en estado de reposo. Los huevos son reniformes, de color blanco hialino y de unas 200 micras de longitud, encontrándose insertados dentro de los tejidos vegetales.


Las plantas necesitan para su crecimiento el aporte de una larga lista de elementos químicos de los cuales la planta se nutre y desarrolla. Estos se dividen en dos grandes grupos, los Macro elementos y los Micro elementos.
Durante muchos años se han utilizado los fluorescentes para el crecimiento de plantas sin sol. Después se utilizaron lámparas de vapor de mercurio, aunque sin grandes mejoras. Desde la aparición de las lámparas de alta presión: las de vapor de sodio (HPS) y las de halogenuros metlicos(MH), que suelen utilizarse en el alumbrado público (autopistas, parques, estadios, etc. ), las demás se han quedado anticuadas, aunque los fluorescentes se pueden seguir utilizando. (son idóneos para la fase del crecimiento en las plantas de cannabis). Las luces incandescentes y las halógenas, no son de nuestro interés. No dan el espectro adecuado y si mucho calor y consumo. Las del tipo MH, son ideales para crecimiento vegetativo y son aptas para germinación y clonación (esquejes). Dan una luz generalmente blanca, existiendo diversos tonos. Las del tipo HPS, son ideales para floración y aptas para crecimiento. Suelen dar una luz de color anaranjado, aunque ya se han obtenido nuevas tonalidades, incluso el sodio blanco. Los fluorescentes del tipo cool white (color 33) y los del tipo gro-lux, son ideales para clonación y germinación. Si no hay más remedio, con cualquier lámpara de alta presión o incluso con un buen montaje de fluorescentes, se puede realizar todo el ciclo. Las potencias de éstas lámparas (HP) son de 150, 250, 400 y 1000 W. Las diferencias de precio entre una de menor potencia y otra de mayor, son mínimas, en cambio los resultados son muy distintos. No son recomendables potencias menores a 250 W. Las lámparas de alta presión llevan balastos muy pesados y deben estar bien sujetas con cadenas o poleas. Se pueden montar los balastos aparte, y sólo sujetar la pantalla y la bombilla a una polea, dado que la luz deber ir subiendo a medida que las plantas crezcan. Es imprescindible consultar con un especialista para saber instalar bien una lámpara de estas características, si no se tienen conocimientos sobre electricidad. Conviene esta advertencia, mas por el peligro que entraña una instalación mal hecha, que por la complejidad del montaje que no es tal. Para lograr un rendimiento parecido a una HP a base de fluorescentes, se requerir un montaje bastante pesado y de difcil manejo. Hemos de pensar que un watio de luz de una lámpara de alta presión da más luz que un watio de luz fluorescente. Hay soportes con movimiento circular o lateral donde se instalan una o varias lámparas, logrando doblar el área de plantación, aunque son costosos. Las lámparas MH, requieren funcionar en horizontal alterando su rendimiento las inclinaciones, sería conveniente usar un nivel de obra. Algunos modelos funcionan en vertical, pero con menor rendimiento. Luces recomendadas: Bombilla de sodio
Es importante conocer las condiciones climatológicas que queremos crear a la hora de escoger la ubicación ideal para el cultivo de interior. Las plantas de cannabis son capaces de soportar temperaturas de entre 10 y 40 grados centígrados, deteniéndose el crecimiento en dichos límites. La temperatura deber mantenerse entre 17 y 30 grados siendo 24 grados la ideal. Lógicamente la temperatura desciende durante las horas de oscuridad. Con temperaturas muy altas las plantas gastan mucha de su energía en disipar el calor y las temperaturas muy bajas pueden llegar a matarlas. La marihuana es capaz de absorber una cantidad de anhídrido carbónico (CO2) del aire, en una concentración mucho mayor a la que se encuentra en la atmósfera. El aire contiene un 0.003% de CO2 y las plantas experimentan un aumento del crecimiento de casi el doble bajo concentraciones de CO2 del 0.015%. Existen sistemas a la venta para aumentar el nivel de CO2 en el cultivo. Aunque el CO2 es incoloro, inodoro y no es inflamable, puede ser peligroso rebasar los límites establecidos. De todas formas se puede lograr un gran resultado sin necesidad de tanta sofisticación. El simple aporte de aire fresco del exterior (filtrado, por supuesto) nos aportar el CO2 necesario. El aire debe ser movido mediante un ventilador en el interior del sistema, para asegurar que el aire fresco llega a todas las plantas. El sistema necesita de una entrada de aire, que puede venir del exterior mediante succión y filtrado, o desde la misma estancia donde se instale el cultivo si esta es suficientemente amplia y ventilada. Sera necesaria una salida de dicho aire mediante un extractor al exterior. Resumiendo, se precisa una entrada filtrada con o sin extractor, una salida con 

